De Discusiones, Debates y Maneras de Convencer a los demás.

Dice el mito que la forma más elevada de discusión que posee el hombre civilizado es el debate. Para confirmar esto, basta ver la definición:

“Debate

  1. nombre masculino

Discusión en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus opiniones e intereses.

«Debate político; debate parlamentario; el debate está dirigido por un moderador que es el que organiza, dirige, concede los turnos de palabra y centra el tema cuando se desvía; el analista dedica un capítulo introductorio al análisis de los aspectos teóricos y al debate entre especialistas, en el uso de la propaganda con fines bélicos o políticos»

En la realidad, no existe un debate. Sólo necesitamos revisar las discusiones que sostenemos cuando alguien de nuestro círculo cercano (amigos, familia) expresa un punto u opinión contrario al que nosotros tenemos, sin importar el tema. En cuanto ese pensamiento sale de la boca de nuestro interlocutor, en nuestro cerebro se encienden las alarmas y sólo aparece una idea “Convence a esta persona de que está equivocada”. Y perdemos cualquier rastro de racionalidad.

Y es que podemos tener todas las herramientas a nuestro favor y disposición: datos reales, estadísticas, documentos, todas las evidencias para poder decirle a esa persona que se equivoca. Aún más: podemos tener ensayado nuestro mejor discurso, con las mejores herramientas de oratoria. Y aun así, no podremos ganar el debate. La razón es más sencilla de lo que parece pero más complicada de explicar: la culpa la tiene nuestro cerebro.

Un poco de historia.

Los seres humanos pasamos de ser los cazadores, proveedores, guerreros, de ser supervivientes, a ser los encargados de descifrar los complicados mensajes de la sociedad actual. Es decir, nuestro cerebro siempre estuvo preparado para pelear pero sobre todo, para imponerse, para tener siempre la razón. EN TODO.

El mundo actual implica que para la convivencia, tenemos que ser respetuosos, tolerantes, inclusivos y otros mil temas cambiantes, todos de acuerdo a la agenda del día/ semana/ mes. Pero para nuestro primitivo raciocinio, estas reglas implican la ÚNICA que no está dispuesto a cumplir: ceder. Dejarse convencer. Darles la razón a los demás.

Es decir, el ser humano constantemente está en pie de lucha. Contra otras ideas, contra otras maneras de vivir y si, contra muchas personas. El primer punto es curioso: todos creemos tener el derecho de decirle a los demás el cómo vivir sus vidas. El que es lo correcto, lo que nos ha funcionado a nosotros. Es decir, pensamos que tenemos derecho a imponer NUESTRAS reglas en las vidas ajenas. Damos consejos de alimentación, de paternidad, de política, de economía. Somos expertos en todo. Y esto es gracias al segundo gran logro de la humanidad en menos de 100 años…

Las Comunicaciones Son Instantáneas. El Conocimiento está al alcance de todos, en cualquier momento.

El internet es ese mundo de contrastes constantes que a últimas fechas se ha vuelto terreno fértil para cosechar grandes cantidades de información útil pero al mismo tiempo para propagar mentiras y falacias.

Y es curioso que esa sea la primera fuente de referencia para nuestros debates. Pasamos tan rápido del “Voy a la biblioteca a hacer una tarea” a “Voy a buscar mi tarea en Google, copio, pego y ya terminé. ¿Puedo jugar Súper-X Box (o cómo se llame la consola de moda)?”

La cuestión es saber diferenciar entre información útil y falacias. Cosa que aún tenemos que dominar.

Entonces…

¿Por qué no podemos ganar un debate? Somos inteligentes, sabemos más que todos, tomamos cursos de oratoria en la secundaria.

Por tu cerebro. Por eso.

Porque tu cerebro te está diciendo constantemente que tú estás bien y el mundo mal, que lo que tu contrincante te está presentando no son pruebas: son mentiras que de seguro se robó de internet. Que nadie más puede tener la razón excepto tú. Tu cerebro quiere que sobrevivas a este nuevo deporte sangriento. Y quiere que además de sobrevivir, ganes.

Así que, a nivel histórico, no hay registro alguno de dos contendientes con un tema en disputa, que haya resultado en una aceptación sin discutir. Y no hay a la vista evidencias de que esto vaya a cambiar por lo pronto.

La buena noticia: eres un superviviente con un cerebro listo para sacarte adelante en situaciones de vida o muerte, cómo por ejemplo… ¿un debate?

RG.

 

Twitter: https://twitter.com/BobGuijarro

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