Carta de amor a la montaña

Por Mónica Cruz Romero

Mi montaña hermosa: siempre me pongo de nervios cuando se que voy a verte. Me da tanta alegría y emoción, pero a la vez un poco de miedo. Voy con tanta ilusión, esperando ver que tienes para contarme. Todas las veces son distintas. El tema de la altura es algo que me preocupa mucho, me a hecho pasarla mal, pero esta vez ,desde que estábamos en el refugio, platicaba contigo y te hablaba; te contaba de como me había sentido de mis demonios y de mis ángeles, de como había estado trabajando con mis miedos. Siempre te he guardado ta mucho respeto, pero en esta ocasión me encontraba un poco más ansiosa. Iba acompañada de tres máquinas de la montaña; mi Puma aferrada, Guerrera;  Erick “Spartan” , quien sabe hacer honor a su apodo; y mi Fabi, la reina de la montaña. No quería quedarles mal, pero sobre todo no quería quedarme mal a mí. Tuvimos una cena muy rica , pero más rica y enriquecedora fue la charla. La noche transcurrió en paz. 

Era momento de despertar, por fortuna. Aunque dormí poco descansé bastante. Desayunamos y salimos para verte, que bonito nos recibiste, con un clima espectacular y sin nada de frío. Mientras llegábamos a la joya pensaba el porqué estaba tan nerviosa, y es que a lo largo del tiempo me haz enseñado que contigo los egos se quedan abajo. Antes de subir recuerdo la primera vez, me sentía la más fuerte, pero recibí tu primer lección ese día y que grande fue. La pasé realmente mal, desde el día uno que te conocí me regresaste a la tierra, me hiciste más humana y ,sin duda, me regalas más vida en cada visita.

Como siempre Fabi nos dio la bienvenida y comenzamos a subir a paso lento, para ir poco a poco acostumbrando al cuerpo. Íbamos muy callados, tanto que a Fabi le pareció extraño, pero no pasaba nada malo, tan solo íbamos muy concentrados, íbamos disfrutándote, cada parte de ti, cada piedra, cada curva; íbamos reflexionando, íbamos con nuestras batallas interna; íbamos juntos, acompañándonos a cada paso que dábamos, pero cada uno con sus demonios y ángeles. De repente, en un descanso, nos diste un regalo maravilloso, en tu silencio, en tu cielo estrellado, apareció una estrella fugaz que nos llenó el corazón de alegría, cuánta paz me hiciste sentir, me hiciste sentir más viva que nunca.

Conforme más subíamos tenía una sensación que pocas veces dejo fluir; me sentía más fuerte, más poderosa, más grande Hasta que comencé a sentir un terror impresionante, yo no podía sentir eso, eso era muy egocéntrico, pero entre más pasaba el tiempo me decía: ¿y por qué no? estas sensaciones también son hermosas, son para ti, créetelo, no pasa nada, solo no te pierdasJusto en ese momento tropecé, regrese otra vez y pensé: créetelo, confía en ti y en todo lo que haces, da paso firme siempre, pero NUNCA TE CONFÍES. Una cosa es confiar y otra muy distinta es confiarte.

Transcurrió la travesía. Nos llenaste de regalos increíbles durante toda la ruta, incluyendo un amanecer espectacular, que nos demostraba que siempre tenemos una nueva oportunidad, pero que si no vivimos el aquí y el ahora no seremos capaz de disfrutar el momento por estar pensando en un futuro. Aprender a soltar para poder recibir. El camino a la cima cada vez era menos, seguíamos concentrados, cuando faltaban solo unos metros para llegar a la cima sur Fabi nos dijo: “vamos a apretar un poco más el paso”. Iba ya llena de mucha emoción, por tercera vez estaba allí, el sentimiento llenaba cada parte de mí. Había sido un ascenso rápido lleno de sensaciones maravillosas. Al llegar a la cima Fabi, quitándose la mochila, nos dice: “rápido quítense las mochilas, déjenlas en el piso, vamos a ir corriendo a la cima poniente”, y empezó a correr… No nos dio tiempo ni de reaccionar, tiramos las mochilas y comenzamos a correr tras ella. Que belleza verla correr, como si nada pasara a 5280 msnm, una mujer hermosa por fuera y por dentro, con el alma libre, amando lo que hace y compartiéndolo. Que raro se sentía el cuerpo, no sabía muy bien que estaba pasando, correr a esa altura es toda una experiencia. Fabi nos recibió en la cima poniente, la abracé tan fuerte; siempre nos lleva al límite, siempre nos hace sentir lo grande que podemos ser, al igual que ella. Las lágrimas rodaban en mis mejillas, y Fabi dijo: “era una sorpresa, quería que llegaran aquí y vieran todo el Izta completo, vean, esa es la cabeza, los pies y la panza”, fue realmente HERMOSO. Regresamos más tranquilo a la cima sur y nos tomamos un descanso para comer, dormir, y solo disfrutarte, nos regalaste algo maravilloso, una cima solo para nosotros cuatro. Que belleza fue estar contigo durante tanto tiempo.

Era momento de volver, sin duda esa es la lección más grande, cuando haces cima es solo la mitad del camino, como en la vida, siempre se disfruta estando arriba pero se debe ser lo suficiente humilde para saber que aun sigue un camino largo por recorrer. De verdad mi montaña linda, Gracias por enseñarme tanto!

La vida es tan hermosa, pero comprendí, gracias a ti, que “nada llega solo” y mucho menos “por casualidad”, todo se trabaja con la mente y el corazón, con el cuerpo y el alma.
He estado rodeada de muchísima gente, pero eso no significa estar acompañado y estar “solo” no significa estarlo.

No me gano premios ni me castigo, todo lo contrario, disfruto de cada paso que doy, decido cada cosa que hago, no me sacrifico, ELIJO estar donde quiero estar, con las personas que quiero, yo no quiero quedar bien con nadie, cuando estoy con alguien es porque así lo quiero, por esa misma razón la vida me regala mil momentos hermosos y los atesoro.
Los procesos se viven con mucha paciencia, amor y respeto. Siempre que trabajes con pasión, mente y corazón los resultados se verán reflejados.


La lección más grande fue
darme cuenta que cuando creí que te dominaba y que ya te tenía era cuando más lejos estabas de mí. Así pasa con todas la cosas en la vida, cuando te confías, cuando crees que ya dominas cierta cosa o crees que tienes segura a esa persona es cuando más la estas perdiendo, cuando mas lejos estas. El RESPETO es la base de todas las relaciones.

La montaña es una experiencia que va mucho más allá de solo llegar a la CIMA.

#BeBrave

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One thought on “CARTA DE AMOR A LA MONTAÑA”

  1. Simplemente hermoso Mon!
    Me hiciste estar ahí por unos momentos.

    Gracias por compartir tan hermosa experiencia y espero tener la fortuna de hacerlo en algún momento.

    Si algún día quieren cargar con un novato, seré el primero en levantar la mano.

    PD. Nos vemos en el asfalto…

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